La mecedora se compra para algo muy concreto, y por eso no la sustituye ninguna otra silla: dormir a un bebé sin tener que pasearlo, leer sin quedarse del todo quieto, o el balanceo de siempre en el rincón con luz.
Las nuestras son de línea actual —asiento envolvente tapizado, patín de madera y estructura metálica—, así que encajan en un dormitorio o en un salón de hoy sin el aire de la mecedora de rejilla.