Mesa fija de roble con pata metálica, en cuatro medidas: 140 y 160 con 90 cm de fondo, y 180 y 200 con 100 cm. El salto de fondo importa más de lo que parece — con 100 cm caben dos platos enfrentados y una fuente en medio sin apurar. El sobre es chapa de roble de 48 mm, un canto grueso que da aspecto de tabla maciza pesando bastante menos. La pata va en blanco o en negro, y ahí se decide el carácter de la mesa: la negra tira a industrial y la blanca la suaviza. Llega en dos bultos y se monta entre dos personas.