Es la mezcla que más se pide: la tapa en porcelánico —que no se raya, no se mancha y aguanta la fuente caliente— y las patas en madera, que es lo que evita que la mesa quede fría como pasa con las de pata metálica. En 140 o 160 × 90 cm, para seis u ocho. Y tiene una gracia que otras no: se combinan tres mármoles —blanco, gris y negro— con dos maderas, roble claro o nogal, o sea doce combinaciones para ajustarla a lo que ya tengas en casa. Llega en tres bultos.
Disponible en 140 y 160 cm de ancho, todas con 90 cm de fondo y 76 cm de alto.
Tapa de porcelánico. Patas y estructura en madera de hevea con acabado roble o nogal.