La apertura es italiana, que es la buena: tiras de una cinta, el respaldo y el cabezal se empujan hacia delante y se convierten en el pie del colchón. No hay que quitar los cojines ni apartar la mesa de centro, y se hace en un gesto. El colchón es viscoelástico de 12 cm en dos densidades —tres centímetros a 40D encima de ocho a 25D—, o sea que es para dormir de verdad, no para salir del paso una noche. De sofá se queda a 48 cm de asiento y 60 de fondo, con el brazo a 64: se sienta uno recto, como en un sofá normal. Aguanta 200 kg. Llega en un bulto de 96 kg y prácticamente montado —solo hay que fijar los reposacabezas y apretar dos tornillos—, pero hacen falta dos personas para moverlo. En beige, gris y taupe.
180 cm de ancho × 106 cm de fondo × 90 cm de alto cerrado; abierto ocupa 208 cm de fondo. Cama de 140 × 190 cm con colchón de 12 cm. Asiento de 157 cm de ancho y 60 de fondo, a 48 cm del suelo. Cojín de respaldo de 55 cm de alto y 166 de ancho. Reposabrazos a 64 cm. Llega en 1 bulto de 188×100×64 cm y 96 kg.
Tapizado en 100 % poliéster. Colchón viscoelástico de 12 cm en dos densidades: 3 cm de núcleo a 40D sobre 8 cm a 25D. Somier metálico con correas de sujeción y mecanismo de apertura italiana. Soporta hasta 200 kg. Llega prácticamente montado: solo hay que fijar los reposacabezas y apretar dos tornillos; lo manejan dos personas. Nota sobre el color: los tonos de las fotos son orientativos y pueden variar según el brillo de cada pantalla y la luz de la habitación. Si el tono es determinante, ven a verlo a Daimús o al Grau de Gandia.